Lazio, Recopa de Europa '99: La Europa unida de Bobo Vieri
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Anatomía de uno de los binomios más nostálgicos de siempre.
Hoy Europa vive una fragmentación cultural. Podemos decir con certeza que el sentido de unidad y participación de los pueblos que habitan el Viejo Continente, entre ellos y hacia los demás, está disminuyendo respecto a hace veinte años. El Tratado de Dublín, Juegos sin Fronteras, la caída del Muro alemán, la utopía del Euro. Todos para uno, uno para todos. Una Europa unida, de hecho y en los hechos.
En esta óptica, el fútbol se desdibuja del modelo de sociedad en el que vive. Y sea positiva o no, a nivel futbolístico esta oclusión cultural-elitista se reproduce en los mecanismos de admisión de los clubes a las competiciones de la UEFA, marcando de hecho un punto de ruptura con el antes.
¿Antes qué?
Hubo un tiempo, precisamente hasta hace unos veinte años, en el que ser futbolísticamente europeo era algo profundamente sentido. El sueño europeo latía fuerte en el corazón de los aficionados y catapultaba a clubes históricos, criaturas como Mallorca, Lausana, Werder Bremen, Rapid Viena, Heart of Midlothian, hoy fríamente definidos como de segunda categoría, a la competición nostálgica por excelencia: la Recopa de Europa.
La Recopa de Europa: una Europa más justa
La Copa de Europa acogía a los primeros de la clase de cada campeonato nacional –mientras que su tataranieta, la Champions League, recluta hasta el cuarto y algunos primeros de dudoso nivel. Representaba, por lo tanto, el torneo más ambicionado.
Una emocionante regla garantizaba, en cambio, el billete de entrada a los ganadores de las copas nacionales para la Recopa de Europa. El billete para Europa resultaba así más democrático. Tenía, pues, sentido la idea de un torneo continental como aspiración para cada club, asegurando grupos equilibrados y partidos espectaculares, dando lustre –y sentido– a las copas nacionales hoy maltratadas.
En resumen, la Recopa de Europa reflejaba meritocracia y ganas de estar ahí.
Lazio, Recopa de Europa en formato Euro-Vieri
La Lazio, formada por Cragnotti y dirigida por Sven-Göran Eriksson, salta al césped de Birmingham así: Marchegiani, Nesta, Mihajlovic, Pancaro, Favalli, Stankovic, Almeyda, Mancini, Nedved, Salas… Vieri.
Esperándolos para el que es El Partido no está el Chelsea en funciones. Los londinenses han sido eliminados por la banda balear.
El Mallorca esa temporada tiene al timón a un argentino con temperamento de hierro. Hace del grupo su principal punto fuerte, junto con un método de entrenamiento que prevé mucha aeróbica. Esto causará varios quebraderos de cabeza años después a Ronaldo, el Fenómeno. Héctor Cúper sabe, en cambio, que el conjunto español no tiene ningún verdadero Fenómeno, sino un vestuario cohesionado que ataca con decisión.
Pero no hay historia. La Lazio se adelanta enseguida con su goleador: Christian Vieri la remata de cabeza. Solo pasan cuatro minutos y Dani empata para el Mallorca. Pero esa Lazio está repleta de campeones y será Pavel Nedved quien la empujará a la red para el definitivo 2-1, marcando también de hecho el último gol de la Recopa de Europa.
Vieri y Nedved, los dos hombres más significativos junto al capitán Alessandro Nesta, firman los goles que llevan a la Lazio a la victoria en la última edición de la Copa del Jueves.
Queda la celebración de Vieri, arrollado a la salida por Roa y obligado a seguir con la cabeza vendada por una herida en la ceja derecha.
Queda la imagen de ese número 32, delantero centro insignia de un equipo nostálgico.
Y también la impresión de haber perdido ese agradable sentido de cohesión.
Lazio – Recopa de Europa… United Europe of Bobo Vieri.