Imaginad la escena
Una ola de pop-lisérgico inunda el verano de 2018. El redescubrimiento de los años 90, las vibras de los conciertos indie y los festivales de electrónica a la espera del inicio de la nueva temporada. Tórridos asuntos del corazón como aquellas camisetas con gráficos de estadio para usar a diario y que hasta ahora nunca se habían visto.
Así, el fútbol sale del campo contaminando todo: primero la ropa, luego los gestos y los lenguajes. Pero hay más.
No nos damos cuenta de inmediato, pero ya no es solo deporte. Es el acto cero de la creación de un imaginario compartido.
En el centro del campo del juego más hermoso del mundo, nace Tacchettee.
Ama
el
juego

El Juego, antes que nada. Puro amor por el fútbol romántico, por esa clase que no se explica, si no es a través de los gestos icónicos de sus artistas en el campo.
Enamorados de los Pibe, de los Best, de los Gazza, de los Divinos de la cola. Que, como todos los grandes asuntos del corazón, a veces se equivocan, otras exageran.
Genios que viven ardiendo, almas libres como mustangs, ebrios de vida, campeones que no ganan y por eso aún más amados.
Como todos los grandes asuntos del corazón, encantan a la vista. Gente capaz de encender algo: ese momento en que todo estalla.
Y cuando el juego se convierte en algo más grande, a vosotros solo os queda permanecer allí, con los ojos brillantes de belleza que se convierte en cultura para celebrar.
celebra
la
cultura


En cierto punto, el campo es solo la mitad de la historia.
En las gradas hay algo más profundo.
Ritos, ruido, pertenencia, calor.
Gente común que se convierte en otra cosa: comunidad.
Luego llega el silbato y todo explota.
De repente están en el centro del mundo, decisivos como los que están allá en medio del campo.
En ese preciso instante nace la cultura del hincha.
Una cultura que se transmite y que, al unir, permanece.
Desde los clubes históricos hasta la periferia amateur, en otros deportes y situaciones de agrupación.
En todas partes, como por arte de magia, las personas se reconocen como comunidad. Permanece dentro, en todas partes.
Y lo bueno es que no se detiene cuando termina el partido.
Vive siete días a la semana.

De lunes a domingo
Tacchettee hoy representa la cultura del aficionado.
Es un manifiesto para los eternos enamorados que viven ese sentido de pertenencia de forma total, más allá del juego, a través de la pasión que nace en las gradas, en los parques, en los clubes, en los festivales.
Rituales cotidianos, lazos, identidad compartida, cultura, dejan una huella.
Así termina que no solo están vistiendo un momento. Están diciendo quiénes son.
Y sobre todo de qué lado están, siempre.
From Monday to Sunday.




